Nuestro amor siempre fue una victima
de dos bárbaros sin alma ni culpa.
Desde niño no fue más que un absurdo previsible
sin ganas de vivir / sin ganas de crecer.
Su juventud fue un vacío sin tiempo,
y su vejez un rasgo de memoria condenado al olvido.
No supo aguantar el viento,
la lluvia / los rencores / las desganas,
entonces,
simplemente
se enfermó de frio,
y murió
de soledad.