Mientras vivas no te quedes
con los funerales tempraneros
de ideales reventados.
Con el egoísmo de los mediocres
o el vacío de los sin sueño.
No te quedes
con el esperma congelado
de futuras utopías,
o con el fiasco obligatorio
de una vida sin sangre.
Mientras vivas
no te quedes
sin tu savia y con tu muerte
aunque el odio sea un buitre
rondando tu cadáver.
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