Habrá que luchar cada mañana por amanecer siempre
un poco más cerca de la vida.
Habrá que defender cada día de la angustia y la costumbre.
Habrá que perseguir la suerte y bendecir la desgracia.
Habrá que perder vergüenza de la tristeza
y también de la alegría.
Habrá que aprender a decir adiós y no abandonarse,
a perdonar y perdonarse,
a olvidar y no olvidarse.
Habrá que ser sincero y no engañarse.
Habrá que perderle miedo al miedo
y miedo a la pena.
Habrá que saber caer y también levantarse.
Habrá que dejar de tapar heridas y no desangrarse.
Habrá que aprender a morir un poco cada día
y dedicarse por completo desde el alma
a vivir
cada instante.
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