Dios muere de hambre.
Muere de angustia. Muere de cáncer.
Muere por vicio. Muere en la guerra,
en el odio y el abandono.
Muere hasta por ganas de no vivir.
Y solo para asegurar su muerte,
una vez muerto
se muere de olvido.
Quizás lo haga
porque es la muerte
la mejor manera
y su última esperanza,
de acercar a sus Hijos
un poco más
a la vida.
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