Después del ruido, el sudor y los escándalos, el corazón nunca supo si gritaba de dolor o alegría.
Si fue alegría, el silencio hoy duele hasta los huesos.
Si fue dolor, la sonrisa es muy costosa para entusiasmarse.
Mejor no saberlo nunca.
Pablo Santiago Mendez
Después del ruido, el sudor y los escándalos, el corazón nunca supo si gritaba de dolor o alegría.
Si fue alegría, el silencio hoy duele hasta los huesos.
Si fue dolor, la sonrisa es muy costosa para entusiasmarse.
Mejor no saberlo nunca.
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