Discúlpeme
señorita,
hoy me gustaría confesar,
que puedo amarla,
irremediablemente,
con todo el cuerpo.
Sin pedir permiso,
podría
hacerle el amor
hasta la muerte,
como si usted fuera,
por un momento,
la mujer de mi vida.
Pablo Santiago Mendez
Discúlpeme
señorita,
hoy me gustaría confesar,
que puedo amarla,
irremediablemente,
con todo el cuerpo.
Sin pedir permiso,
podría
hacerle el amor
hasta la muerte,
como si usted fuera,
por un momento,
la mujer de mi vida.
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