“No conozco ficción más grande, que esta realidad de extrañarte tanto”.
Pablo Santiago Mendez
Porque cuando el aire
envenena
puedo sentir
tu rostro
viniendo
una vez más
para alegrar
mi
angustia.
Morirás cuando se apague
el último sueño
de mundo feliz…
Entonces será tiempo de regreso.
Para que el maldito compinche de la zozobra no nos alcance,
¿Por qué no mejor a la angustia la dejamos sin su sangre?
A menudo la libertad viene disfrazada, un poco disminuida diría yo…
Por eso LIBERTAD la escribo con mayúsculas.
(…) Como si los años y los dolores
No te hicieran daño ni lesiones
Conservas tu sonrisa repentina
tu alegría contagiosa
con la que aquella tarde
trazaste una recta de pasión y vida
entre tu soledad tan solitaria
y mi soledad tan concurrida
para que de una vez por todas
Lograra entender
cuán necesitado
oscuro
y enfermo
estaba mi amor
sin
tu
amor.
A veces el silencio
Genera un te quiero.
Otras veces
Simplemente,
genera miedo
a decir
La distancia entre tus pobres dudas
Y mis ganas de algarabía
No son más que un par de copas.
Te extraño entre papeles,
a las cuatro, las seis, las cinco.
Y qué sabrás vos
con esa risa fácil
de tanta burocracia,
de tanta y tanta reunión
al bendito cuete.
Te pienso entre rúbricas,
entre llamadas con citas.
Entre stress y dolores de cuello,
comprobantes y relojes.
Entre tanta y tanta cosa,
igualmente me haces falta
cuando me estiro en mi escritorio,
cuando termino otra birome.
Entre sello y firma,
cuando ordeno los verdes
y me irrito de balances bancarios,
también te necesito
para volver a la tierra,
para dejar plantado a aquel
de la llamada con cita.
Para ir contigo
A las seis, las cuatro, las cinco,
y sentir a los cuarenta
las ganas de dar vueltas
en mi silla.
Cuando mi pasatiempo es desatar nudos de mi garganta
la soledad es un espejo que no miente…
Existe una gran discrepancia:
recientemente te espero,
en el momento te pienso,
en breve te olvido…
Casi nunca
para siempre
a lo mejor
te quiero.
Hasta pronto, espero no verte.
A veces la soledad nos ofrece una cotidiana amistad.
Hay veces que abundan…
Te recuerdo de a momentos
Cuando fuiste como eras,
Toda mía,
Toda de nadie.
De a momentos también te odio
Porque no sigue tu mano alzando el cielo,
no sigue tu imagen atestando mis pupilas.
Asiduamente de nadie
Siempre mía,
De a ratos tan sola como yo.
Te recuerdo como eras
Impaciente, inoportuna.
Recuérdame tú (si quieres).
No me cambies,
he conservado mi fachada
también el interior.
Tanto al pie de la letra que
Aun recuerdo como eres,
Como fuiste aunque no seas la misma
Aunque tu imagen no ateste mis pupilas
Ni tu cielo embista con mis manos.
Te recuerdo tan fastidiosa como fuiste,
Tan suspirada como eres.
Siempre de nadie.
Convengamos que además
Se me dan los aires de olvido,
en mi amnesia voluntaria.
Me olvido del tiempo,
El nubarrón del cielo
Y de mí mismo.
No quiero más decir amor,
Siempre fuiste de nadie,
Pero haciendo el recuento,
un día mía.
Recuerdo tu tizne en mis labios,
Tu palma en mi palma,
Codo a codo aun te recuerdo,
Aunque a veces se me olvida,
Que por momentos
también te extraño,
También te quiero.
Puedes volver cuando sientas extrañar.
Ojala reaparezcas sin artificios,
Sin trucos ni estratagemas
Distinta como siempre.
Pero con tu vuelta amor
Más que precepto una necesidad
Sigue la idea de tu perfil
Atiborrando mis pupilas
Con esa pesadumbre de siempre
Tan cotidiana como tu misma.
No reclames aquel dolor
Que llueve dentro en mi pecho
Puedes reclamarte tú si quieres
Aún no se me escapa tu imagen
Me queda tu mejor forma.
Que no se hasta donde es mejor
Sin tener tu sombra en la mía,
Tu boca a mi boca
Tu cuerpo a mi cuerpo.
Tienes derecho a volver
Puedes hacerlo si antojas.
No viene solo tu regreso (lo sé),
No te espero
ni más sumisa
ni más precavida,
o sigilosa.
Para ser breve y claro espero tu llegada
Como improvisación de tu parte
con todas tus artimañas
Naturalmente distinta
Ahora sí con tu mejor forma.
Se me ocurre hacerte falta
en tus amaneceres de pie izquierdo.
En tus cafés matutinos
en tus apagadas de lámpara.
Se me ocurre también
ser la causa del nudo en la garganta
del silencio manso de la casa
del ruido ajeno de la calle.
Posiblemente sea el desaliento
de mi escasez cotidiana
que hace de mi soledad
y mis ganas de hacer falta
un fogón que ennegrece
una daga incisiva
que me grita en su silencio
que también te necesito
en mis cafés matutinos
mis encendidas de lámpara
y en mis amaneceres
de pie
izquierdo.
P.M.
Sólo existe el anhelo desnudo
La ciega esperanza de un futuro cercano
no tengo ganas de acumular nostalgias
ni tiempo para pobres decepciones
mi carencia ha aprendido a ostentarte
y la noche es un puñado de ilusiones
Esta vez
las soledades no arrancan
lágrimas ni roces
no importan la distancia ni las horas
tampoco ajenas detenciones
solo aquel anhelo inusitado
de ser parte de tu contorno
junto al filo de tus labios
quedarme en vos
para siempre.
Aunque mi amor sea esta noche
Y mi vida un puñado de niebla
Podés querer este corazón sin razones
Penetrar en el miedo de fuertes decepciones
Quedarte sin excusas
Quererme sin cuidados.