Se me ocurre hacerte falta
en tus amaneceres de pie izquierdo.
En tus cafés matutinos
en tus apagadas de lámpara.
Se me ocurre también
ser la causa del nudo en la garganta
del silencio manso de la casa
del ruido ajeno de la calle.
Posiblemente sea el desaliento
de mi escasez cotidiana
que hace de mi soledad
y mis ganas de hacer falta
un fogón que ennegrece
una daga incisiva
que me grita en su silencio
que también te necesito
en mis cafés matutinos
mis encendidas de lámpara
y en mis amaneceres
de pie
izquierdo.
P.M.
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