lunes, 27 de febrero de 2012

No creo

Como iba a creer que la mano tibia

que acariciaba mi presencia

hoy sería el puño de la desgracia.

Que aquellas utopías

serían este manojo de indecisiones

que aquel cielo sería este puñado de humo.

Como iba a creer en tiempo tibio

la amargura de este frio.

 

Como iba a creer estando vivo

en este confín de angustia y niebla

o en esta muerte que

por obstinado

aún no creo.

 

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sábado, 18 de febrero de 2012

Me sirve

Me sirve tu presente

que es la única noción

de futuro vivo,

que poco tiene que ver

con este tiempo sin tiempo,

con este puñado de angustia

o esta jaula que habito

naturalmente sin resistencia.

Me sirve tu aire joven

de sonrisas repentinas.

Tus fuertes convicciones.

Tus manos justas.

Tu aura blanca.

Me sirve la magia

de tu forma en mi paisaje.

Y por desgracia no me sirve

este sueño quebrado,

este corazón que agoniza.

Mucho menos este olvido

que duele sin clemencia,

que no deja de nacer

simplemente para recordar

que algo, al menos algo,

aquí dentro,

sigue vivo.

 

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En tiempos de cólera

En tiempos de cólera,

cuando la sombra

impregna la sangre,

tu espíritu mantiene

su lumbre inapagable.

Donde uno puede refugiarse

y sentirse

irremediablemente

vivo.

 

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Muerte segura

Voy a mentir.

A engañarme lo necesario

para pasar desapercibido

y dejar de ser

el único idiota,

en un mundo fulero

donde la verdad

es la única

muerte segura.

 

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Pie izquierdo

Se me ocurre hacerte falta
en tus amaneceres de pie izquierdo.
En tus cafés matutinos
en tus apagadas de lámpara.
Ser la causa del nudo en la garganta
del silencio manso de la casa
del ruido ajeno de la calle.

Posiblemente sea el desaliento
de mi escasez cotidiana
que hace de mi soledad
y mis ganas de hacer falta
un fogón que ennegrece
una daga incisiva
que grita en su silencio
que también te necesito
en mis cafés matutinos
mis encendidas de lámpara
y en mis amaneceres
de pie
izquierdo.

 

(Posted 14th November 2009)

domingo, 12 de febrero de 2012

Puro vicio

Estaría mintiendo si negara

que tu imagen fue una tumba

que apestó a fracaso

a mentira negra

sigilosa

y sin sangre.

 

Estaría mintiendo

si olvidara

o por orgullo no dijera

que uno

por puro vicio

extraña sus desgracias.

 

 

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viernes, 10 de febrero de 2012

Te amo así

Te amo así

sin saberlo

en la inocencia de un niño

la seriedad de un adulto

o el olvido de un viejo.

Y cuando la muerte me sorprenda

acabaré a sabiendas

amándote en silencio.

 

 

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jueves, 9 de febrero de 2012

Desgracia

Vaya desgracia

caer con la misma piedra

hasta que uno acabe por sentirse

irremediablemente estúpido

y en la cagada de verse

en el espejo.

 

 

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Infierno

Esta vez

mi propio infierno

desalmado,

pendenciero,

¡hijo de puta!

no sé con qué muerte me espera.

 

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Inevitable

Inminente

inoportuna

inevitable.

 

Será que la muerte sucede

porque es la vida que pasa,

y también viceversa.

 

 

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Soledad reventada

En esta soledad

tan reventada

moribunda

y sin sangre,

no cabemos

ni tú ni yo…

 

Será mejor

dejarla a solas

con su muerte.

 

 

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sábado, 4 de febrero de 2012

Ausencia particular

Quizá seas de esas ausencias

que solo por el hecho de hacer falta

hacen que el vacío ocupe toda una vida.

Las mismas que paradójicamente

hacen que uno se sienta

irremediablemente vivo

más

que

cualquier

presencia.

 

Su vida un ajedrez…

Escrito el 4 de diciembre de 2009.

 

Quizá la serenidad sea algo que se adquiere con el tiempo

sobre todo si la misma antecede una batalla.

Lo cierto es, que en algún sitio inadvertido

un viejo banco acomoda los huesos de un viejo conocido.

A su alrededor un parque que envejece

y el tiempo que se hace compañero

para desenredar historias tan increíbles como reales;

que dejan al desnudo, por ejemplo

que en realidad la muchacha que ronda los veintiuno

que pasa apurada con unos cuantos libros

corre ansiosa al encuentro clandestino.

Y el anciano que hace que todo parezca un espejo

ha transformado su aburrimiento inevitable

en observar el movimiento de un árbol

quizá repasando sus años

quizá queriendo volver atrás.

 

Todo eso observa el señor

mientras coloca el segundo caballo;

el terrorista vestido de negro

delincuente de tiempo completo

que dejó de ser un oficinista de ocho horas;

o el mozo suicida que cumple con su trabajo

con cierto dejo de tristeza

llevando en su bandeja

un paquete de granadas que hacen equilibrio

mientras en su bolsillo asoma un papel,

que en realidad no es la cuenta

sino una lista de sueños incumplidos

y que quizás sea mejor

morir con ellos.

 

Tantas cosas quedan al descubierto

mientras colocando otra pieza

se lucha entre el pulso y el tembleque:

El niño, el perro, el ciruja, el divorciado,

la cuarentona que oculta arrugas

y el chiquilín no tan chiquilín

que empieza a mirarla con cariño…

 

Todo eso y más se puede observar

mientras termina de colocar

                             el último peón

que le dice que todo está listo para luchar

dentro de una realidad

que no hace más que ver pasar

la vida

….su vida

esperando que quizás alguien

por casualidad o desafío

le juegue una partida.

 

“A veces busco su imagen y descubro que sin él, el parque no es el mismo.

Hasta tu regreso”.

viernes, 3 de febrero de 2012

El último Parque

Quizá el Parque Rodó sea de los pocos sitios

donde uno puede caminar inventándose una sombra compañera

confundiendo algún que otro sueño con alguna que otra vigilia

perdiendo la única noción de tiempo

hasta ver el último suspiro de un atardecer

colándose entre las hojas de unos cuantos árboles añejos.

Árboles que cuentan historias,

que no tienen otro pasatiempo que ver pasar otoños

descubriendo emociones,

por ejemplo de aquel par de viejos

que muy lentamente

como queriendo frenar el tiempo

van tomados de la mano

y que son el reflejo medio siglo después

de aquellos dos chiquilines que se abrazan

y hacen que el amor sea inminente.

 

Quizá el Parque sea un buen ejemplo de los pocos sitios

donde ser sensible cuesta menos vergüenza

y uno puede sin tapujos

desnudar su alma.

 

Quizá sea uno de los últimos sitios

donde uno puede descubrir a los cuatro

jugar a los once

amar a los quince

y olvidar a los veinte.

 

Quizá el Parque Rodó sea el último sitio

Donde uno puede descubrir su vejez

repasar sus años

y sentirse

un poco más cerca de la vida.

 

parque rodo

Parque Rodó, 1951.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Ismael Serrano-Recuerdo (con intro)

"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro…"

A quien no le ha pasado…