Le propongo mi amiga un pequeño pacto.
Imaginemos con ganas,
que en la vida no hace falta juntar dolores,
ni amontonar responsabilidades.
Que el polvo se limpia,
las lágrimas se secan.
Que los baúles no guardan quejas,
sino alegrías.
Imaginemos por un momento un olvido permanente,
donde incluir nuestro pasado,
nuestra memoria,
nuestra experiencia.
Porque imaginar quizá sea,
la forma de reescribir el camino,
y la mejor manera de inventar el mañana.
El trato mi amiga,
es que quizá podamos olvidar juntos,
aquellos ratos donde la soledad
es un oscuro y triste engaño,
el dolor un frecuente abismo
y la sonrisa un imposible.
Le propongo crear un instante
donde confundir sueños y vigilia,
En un tiempo sin tiempo,
donde no lastime un dolor inconcluso,
o una soledad solitaria.
Quizá podamos imaginar juntos
que elegimos nuestro paisaje,
donde nuestra memoria
olvide su pasado…
Donde nuestra memoria
olvide su futuro...
Quizá podamos iluminar
los rincones fríos del alma,
aquellos que uno posterga
por no revolver el vacío.
Quizá podamos imaginar,
que nuestro pacto
pequeño e inmenso,
simplemente…
es eterno.
0 comentarios:
Publicar un comentario