Pude sentir como un ángel vino desde el universo a buscarme, desde una estrella muy lejana, rodeado de luz, sin disfraces, transmitía una infinita paz que inundaba mi corazón. Como si fuese conocido desde siempre, tomó mi mano al tiempo que pude sentirme rodeado por la misma luz, que ahora era compartida. Volamos a un lugar silencioso, vacío, no un lugar físico, un lugar del espíritu, donde había calma, confianza, amor. Puso sus manos sobre mis hombros y comenzamos a girar, desde lejos se podía escuchar el silencio, inmenso, placentero. No fueron necesarias las palabras, los sentimientos afloraban como mensajes, primero en mi mente, luego en mi corazón.
Al cabo de un instante eterno, volví a mi realidad mientras veía como el ángel se alejaba, pero ese lugar de paz, se mantuvo, quedándose en mi, aquí dentro.
Desperté con la seguridad, de que ahora, sé donde ir a buscarlo, sé donde encontrarme.
“El canal está abierto…”
28/12/2009
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