jueves, 28 de enero de 2010

Eternidad…

El hombre en su mente lineal identifica muerte donde solo existe cambio, la existencia pura está por encima de todo proceso temporal. La mente se ata a las limitaciones de los procesos degradantes del tiempo, pero no podrá jamás arrancar el espíritu de su intemporalidad.
Aun siendo niños, jóvenes o ancianos, tenemos todas las edades y ninguna.

Transformación…

La transformación de cualquier realidad nace siempre de la intención pura del espíritu. Cuando el verdadero ser habla desde las esferas espirituales se emite al campo de acción una orden con limpia manifestación de divinidad. Divinidad que subyace detrás de toda capa de ego que recubre la verdadera esencia de todo ser humano en proceso de superación de la dualidad.

El silencio habla…

En tanto encuentren preguntas en el exterior, busquen las respuestas en su interior.
Siempre el silencio tiene algo que decir, pero solo puede escuchar quien logra apartar el tejido enmarañado de pensamientos que vienen y van dentro de su mente.


Cuando la mente calla, habla el silencio, y escucha el espíritu.

Para crecer y transformar

El hombre crece inevitablemente en conciencia

cuando se permite perdonar y perdonarse.

No hablo de un perdón superficial

que enmascare un caos interno,

sino de aquel que ofrece la calma necesaria

para transformar

cualquier realidad.

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viernes, 8 de enero de 2010

Cuestión de inocencia…

A menudo nos volvemos un poco toscos, la vida nos parece una desconfianza, un arduo camino cuesta arriba con una mochila que encontró como distracción, acumular pesos propios, ajenos y hasta fingidos. Y los sueños, nuestros sueños, solemos ponerlos en la cima de nuestra montaña, para que no pasen de ser un horizonte inalcanzable.

Siempre supe que era una cuestión de inocencia.

Quizás la clave sea recuperar la frescura de un niño que sueña con tocar las estrellas mientras sube su cuesta, ellos no sienten tristeza ni decepción al tumbarse de cara al cielo a contemplarlas desde lejos, aunque frenen su marcha, no abandonaran, porque cada destello de luz por más pequeño que sea, ilumina sus ojos y retumba en el fondo de su corazón iluminando el deseo, reavivando el entusiasmo. Entonces, su felicidad es pura y enorme, porque para ellos, aún estando a millones de kilómetros...todo es posible.

Habrán llegado a la cima, y aun así las estrellas seguirán encendidas, entusiasmando el espíritu soñador que busca en su inocencia, concretar siempre, un sueño más.

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Nunca olviden que fueron hechos para ser felices! y que siempre un sueño, siempre, es el paso hacia otro más.
Sueñen con todo su corazón y con todo su corazón... háganlo realidad.